Igual, como lo hice hace años, digo ante ustedes que el camino recorrido desde mi promesa ha sido con alegría, valentía y fe.
Este camino diferente, me ha mostrado la amistad, el respeto y por sobre todo me refuerza la convicción que todos estamos llamados a vivir la vida alegremente y con la seguridad de que Dios guía nuestros camino.
Mi promesa la llevo orgullosa y vigilante para que sea una llama viva y permanezca alumbrando lo ue nos queda por recorrer.
Doy gracias a quienes me han ayudado a cautelar que la llama de mi promesa no se extinga y pido que ustedes sean testimonio de este compromiso, con la esperanza de que los jóvenes son en sí “La Promesa Nueva”.
Los años me hacen ver que aún se puede devolver la flor, el aire puro el apretón de manos y el abrazo cariñoso de todos mis hermanos.
Atreverse es el desafío, ustedes también pueden.
Gracias.

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